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Evelyn Hevia Jordán sobre el hospital de la Colonia Dignidad (esp./alem.)

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Evelyn Hevia Jordán sobre el hospital de la Colonia Dignidad (esp./alem.)

Evelyn Hevia Jordán (Copyright: Evelyn Hevia Jordán)

Entrevista con Evelyn Hevia Jordán sobre su investigación de la historia del hospital de Colonia Dignidad

(Die deutsche Übersetzung ist weiter unten zu finden.)

Evelyn Hevia Jordán es psicóloga social e historiadora. Nacida en Chile, estudia la historia del hospital Colonia Dignidad como parte de su proyecto de tesis. En la siguiente entrevista, nos habla de su apasionante proyecto de investigación, en el que trabaja en el Instituto de América Latina de la Universidad Libre de Berlín.

Meike Dreckmann-Nielen: ¿Cómo llegaste a investigar sobre la Colonia Dignidad?

Evelyn Hevia Jordán: Desde mis años de adolescencia el tema de la Colonia Dignidad estuvo presente en mi imaginario y conocimiento general como una secta alemana con un líder pederasta a la cabeza.  Tenía 16 años en 1997, cuando se produjo la fuga de Tobías Müller y Salo Luna, que tuvo una amplia cobertura de prensa, impactándome enormemente, pues éramos casi de la misma edad y nos tocaba enfrentar una vida tan diferente.

Años más tarde, como estudiante de psicología, tuve como profesor del ramo de psicopatología al Dr. Luis Enrique Peebles, quien como parte de su curriculum se presentó ante el curso como un “superviviente de la Colonia Dignidad” y “testigo clave contra Paul Schäfer y la Colonia”. En ese entonces, año 2003 ó 2004, Schäfer seguía prófugo de la justiciar chilena.

Desde mis años de estudiante universitaria me dediqué a trabajar como ayudante en asignaturas e investigaciones que tenían que ver con los procesos de elaboración del pasado reciente de la dictadura cívico-militar chilena, entonces la Colonia Dignidad era un tema que rondaba, pero no era mi foco. Fue acercándose a través de mi experiencia de trabajo como entrevistadora en el Archivo Oral de Villa Grimaldi, donde varios testigos se referían a la Colonia como un Centro de prisión política y tortura y como parte de la red de recintos secretos de la DINA. Sin embargo, solo, en 2013 fui invitada a participar en la elaboración de un primer proyecto de Archivo Oral cuyo foco era el caso Colonia Dignidad. Sin embargo, ese proyecto no se materializó, pero ese fue mi primer contacto investigando el caso. Ahí pude constatar por primera vez la magnitud y complejidad de este caso y de algún modo me sentí fuertemente llamada a intentar entender ¿cómo esto fue posible?  Desde entonces, el tema Colonia Dignidad, su pasado, pero, sobre todo, sus desafíos en el presente, sus actores y actrices se han vuelto el foco central de mi trabajo.

 

MDN: Eres psicóloga e historiadora, ¿cómo te ayuda esta combinación en tu trabajo sobre Colonia Dignidad?

EHJ: La interdisciplinariedad es necesaria e indispensable, siempre a mis estudiantes de metodologías de la investigación cualitativa les decía: “a problemas complejos, abordajes disciplinares y metodológicos complejos”.  De este modo, creo que una disciplina no puede ponerse como un traje que nos restrinja las posibilidades de comprender e intervenir en un fenómeno social. Así que me he formado en dos disciplinas que de algún modo se ocupan por el pasado, en la versión de la psicología más clásica centrada en el individuo, el foco está puesto en cómo ese pasado, las relaciones primarias, familiares y la socialización afecta la vida y relaciones en el presente para una persona. Por otro lado, la historia, nos ofrece una comprensión desde procesos sociales, políticos, culturales del pasado, para comprender nuestras problemáticas en el presente. Esto dicho de modo muy general, porque sabemos que para ambas disciplinas hay debates y corrientes que marcan diferencias.

De ambas, rescato su precisión y aportes metodológicos. La psicología me ha entregado valiosas herramientas en el trabajo directo con las personas, que hacen posible construir confianzas, cuidar el vínculo y respetar a todas las personas en su condición de seres humanos que han sufrido de diversos modos, en diversas circunstancias y por la acción u omisión de diversos actores. La reflexión ética, la capacidad de escucha, la confidencialidad y un análisis puesto en las relaciones, juegan un rol clave en ello. Por otro lado, está la historia, que me ha entregado una comprensión del contexto social, político, judicial y cultural de una determinada época.  El trabajo con archivos, fuentes, es una disciplina que invita a buscar la multiperspectiva y a cuestionar también la noción de verdad, con mayúsculas, me enseña a cultivar la cautela antes de dar algo por hecho, pues la historia también es el resultado del tiempo en que se escribe y de las condiciones de posibilidad o limitaciones que tiene quien la escribe. La historia, exige un examen constante de las fuentes y de los modos de interpretarlas.  Por ejemplo, en el caso Colonia Dignidad, existen numerosas declaraciones judiciales, pero hoy sabemos que muchas de ellas fueron hechas bajo presión de sus testigos en los tiempos de Schäfer, entonces es importante cuestionar el valor de verdad, lo que no significa que no sirvan para el trabajo histórico, pero hay que contrastar y analizarlas en ese marco temporal.

 

MDN: ¿Por qué has elegido el tema del hospital?

EHJ: En mi hipótesis central de investigación el hospital representa el centro del complejo funcionamiento de Colonia Dignidad y de algún modo, fue el que aseguró la institucionalización legal de la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad (SBED) en Chile, permitiendo su posterior consolidación y su funcionamiento por tanto tiempo a pesar de las denuncias ya existentes. Por otra parte, en torno al hospital se construyen y refuerzan una serie de discursos sobre el saber médico-científico y sobre las ideas germanófilas tan difundidas desde mucho antes en Chile: orden, limpieza, trabajo, esfuerzo, puntualidad, etc. También, elegí el hospital porque es un caso desafiante en términos éticos y políticos, quizás esto es lo más sensible y complejo, porque implica hablar de las zonas grises, como lo planteara Primo Levi.  El hospital cumplió un rol donde el Estado chileno se vio superado y se practicaron atenciones médicas efectivas que lo diferenciaban de un sistema de salud público deficitario, pero, por otro lado, el hospital contribuyó a esconder prácticas criminales y eso es un hecho que no lo digo yo, sino también lo han señalado ante la justicia quienes participaron y fueron víctimas de esos crímenes.

 

MDN: ¿Cuál es tu objetivo de investigación?

EHJ: Mi objetivo es reconstruir la historia del hospital, desde su instalación como hospital “El Lavadero”, hasta el cierre, como hospital “Villa Baviera”.  Para lo cual he determinado hasta ahora tres periodos históricos: Instalación e institucionalización; consolidación y cierre.   Por cierto, mi tesis doctoral es el primer trabajo con el foco puesto en el hospital y espero que luego vengan otros que profundicen, expliquen, amplíen o cuestionen mis hallazgos.

 

MDN: ¿Cuáles son tus fuentes?

EHJ: He trabajado y sigo trabajando con fuentes documentales escritas, prensa y entrevistas.

 

MDN: ¿Puedes compartir ya con nosotros algunos hallazgos? ¿O es demasiado pronto para eso?

EHJ: Todavía es pronto. Sin embargo, ha sido interesante en el contexto de mi primer capítulo donde pongo en contexto la instalación e institucionalización del hospital, observar la problemática histórica (de larga duración) que ha tenido (y tiene todavía) Chile para dar cobertura de salud pública a su población. La existencia de sociedades de beneficencia que llevaban (y llevan) a cabo tareas sanitarias no empieza ni termina con el hospital de la Colonia. Eso me llevó bastante tiempo estudiarlo y creo que queda asentado el contexto que hace posible la creación de este hospital, a pesar de que no contaba con los permisos legales de la autoridad sanitaria desde sus inicios, sino que estas autorizaciones se logran en el contexto de la comisión investigadora del parlamento en 1968. Hay que recordar que la personalidad jurídica era para beneficencia centrada en la educación.

Por otro lado, he observado cómo las conexiones germano-chilenas de larga data contribuyeron a cimentar un camino que facilitó ese proceso de institucionalización, donde participaron varios funcionarios y autoridades que tenían conexiones familiares o personales con Alemania y que tenían una muy buena opinión sobre lo que podría ofrecer una sociedad benefactora alemana en Chile.

Un tercer hallazgo preliminar, es que desde los orígenes la Colonia va a probar algunas estrategias para enfrentar sus acusaciones públicas y esto se observa en los orígenes del hospital. Por un lado, está la que he denominado “estrategia de los hechos consumados” y que en el caso del hospital va a permitir su legalización cuando ya llevaba varios años funcionando, pues hubiera sido “imposible” para las autoridades chilenas cerrar un hospital cuando el país en la década de los 60 tenía tantas necesidades sanitarias. Esta es una argumentación que queda incluso expresada en las intervenciones de Patricio Aylwin en 1968. Por otro lado,  está la “estrategia de los favores”, que en el caso del hospital se observa con el apoyo que el personal del hospital El Lavadero prestó ante la huelga nacional del sector salud en 1966. El apoyo al sector público de salud,  le valió el reconocimiento por escrito de autoridades sanitarias y el ofrecimiento de apoyo incondicional que quedó por escrito y que fue utilizado en defensa de la SBED en el marco de las acusaciones tras la fuga de Wolfgang Müller y Wilhelmine Lindemann en 1966 y en el marco de las investigaciones y discusiones parlamentarias de 1968.

 

MDN: ¿Cuál crees que es el mayor desafío de la investigación de Colonia Dignidad?

EHJ: Hay un desafío ético. Como dijo en cierta ocasión Horst Schaffrik, esto no es un tema del pasado, no es historia. Y tiene razón. No es un tema del pasado del que se pueda hacer historia como si las personas afectadas no siguieran vivas sufriendo las consecuencias de las acciones del pasado, pero también de las inacciones o falta de voluntad política del presente, que tan nítidamente vemos en el caso de familiares de detenidos desparecidos, quienes a casi 50 años siguen exigiendo saber dónde están y qué pasó con sus familiares, o de los jóvenes chilenos abusados sexualmente que llevan años esperando el pago de sus indemnizaciones. El desafío ético tiene que ver con el tratamiento que le damos al caso y a las personas que muchas veces nos cooperan, por ejemplo, con entrevistas. Hay que evitar caer en el “extractivismo académico”, donde vamos, entrevistamos y luego publicamos nuestros trabajos y nunca las personas entrevistadas supieron en qué y cómo usamos sus relatos.

Por otra parte, hay que desarrollar investigaciones que no solo contribuyan al conocimiento especializado de este tema, sino también al conocimiento público, el tema de la Colonia y de las violaciones a los DDHH son temas de interés público actual y también para las generaciones que vienen.

Un reto metodológico y analítico, tiene que ver con cómo se interpretan o analizan las fuentes, hay que desarrollar fórmulas que permitan contrastar fuentes. También, un reto es cómo acotar nuestros temas de investigación, creo que a todos quienes nos hemos aproximado al caos de la Colonia desde la investigación, nos ha pasado sentir la necesidad de explicarlo todo (lo que es imposible) para entrar en un foco específico.  Hoy se necesitan investigaciones que aborden tantas dimensiones particulares que nunca nadie ha pensado ni trabajado y desde diferentes enfoques científicos e incluso artísticos, creativos.

También hay un desafío idiomático, este es un caso que involucra dos idiomas y tenemos que hacer esfuerzos notables quienes nos interesamos por estos temas para aprender la otra lengua.

 

MDN: ¿Por qué te fascina el tema de la Colonia Dignidad?

EHJ: Es un tema que necesita un compromiso de larga data. En mi caso, me he acercado en mi rol como psicóloga social y luego como investigadora en historia. He conocido a los diferentes grupos de víctimas y el contacto con ellos y ellas me ha tocado en una dimensión de compromiso humano y profesional. Una no puede simplemente irse a la casa cuando hay tanto por hacer en el ámbito de la investigación, del acompañamiento, de la escucha, de la justicia, del conocimiento histórico, de la memoria y de la transmisión a las nuevas generaciones. Entonces, me compromete el trabajo en diferentes áreas que hay por hacer, las relaciones humanas que he ido construyendo y la confianza que muchos y muchas han puesto en mi persona, entonces todas son razones muy poderosas para seguir e intentar contribuir con un granito de arena a todo esto.

 

MDN: ¿Hay algún tema que, en tu opinión, debería recibir más atención en la investigación científica?

EHJ: Hay muchos temas, pues la investigación científica es muy reciente. Entonces, solo puedo alentar a investigadores jóvenes (y no tan jóvenes) a interesarse por este tema desde sus diferentes áreas de trabajo. También a los artistas y creadores, sabemos cuánto han aportado al debate y conocimiento público, las producciones audiovisuales, teatrales, novelas.

Eso sí, mi invitación es siempre considerando la dimensión ética en el trabajo. Estos son temas sensibles y que no pueden convertirse simplemente en objetos de estudio o creación, descuidando que nuestros principales interlocutores o público interesado son precisamente quienes fueron afectados por la Colonia.

 

MDN: ¿Qué consejo darías a las jóvenes becarias que quisieran iniciar un proyecto de investigación sobre el tema de la Colonia Dignidad?

EHJ: El primero y más fundamental, es el cuidado y respeto por el tratamiento de este tema, no olvidar que es un tema que interesa no solo en la academia sino a las personas que vivieron estos hechos, entonces ellos serán sus principales críticos. El segundo, es cuidarse y cuidar las relaciones que se establecen con las personas, hay que evitar caer en “alianzas” o “secretismos” que refuercen esquemas del pasado. Mantener durante el trabajo de investigación una actitud crítica y autocrítica respecto de las decisiones teóricas, metodológicas y éticas que se toman, ponderando sus efectos en los resultados. Mirar la multiperspectiva como algo que juega a favor de nuestro trabajo y no como una barrera.  Y, por último, construir redes de trabajo, colaborar, intercambiarse con colegas, eso siempre ayuda a mantener esa reflexividad en el proceso de investigación.

 

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Evelyn Hevia Jordán vor dem Krankenhaus der Colonia Dignidad (Copyright: Evelyn Hevia Jordán)

Evelyn Hevia Jordán über ihre Forschungen zum Krankenhaus der Colonia Dignidad

Evelyn Hevia Jordán ist Sozialpsychologin und Historikerin. Die gebürtige Chilenin befasst sich im Rahmen ihres Dissertationsprojekts mit der Geschichte des Krankenhauses der Colonia Dignidad. Im Folgenden Interview gibt sie einen Einblick in ihr spannendes Forschungsprojekt, welches sie am Lateinamerikainstitut der Freien Universität Berlin erarbeitet.

Meike Dreckmann-Nielen: Wie kamst du dazu, zur Colonia Dignidad zu forschen?

Evelyn Hevia Jordán: Seit meiner Teenagerzeit war das Thema der Colonia Dignidad als eine deutsche Sekte mit einem pädokriminellen Anführer an der Spitze präsent. Ich war im Jahr 1997 gerade 16 Jahre alt, als die Flucht der Colonia-Mitglieder Tobias Müller und Salo Luna Schlagzeilen in der Presse machte. Die Geschichte hatte einen großen Einfluss auf mich, da wir fast gleich alt waren und doch ein so unterschiedliches Leben vor uns hatten. Erst Jahre später, als Psychologiestudentin, wurde ich in Psychopathologie von Dr. Luis Enrique Peebles unterrichtet, der sich im Rahmen seines Lehrplans als “Überlebender der Colonia Dignidad” und “Kronzeuge im Fall Paul Schäfer” vorstellte. Zu diesem Zeitpunkt, etwa 2003 oder 2004, war Paul Schäfer noch auf der Flucht vor der chilenischen Justiz.

Während des Studiums hatte ich dann als studentische Mitarbeiterin in Projekten mitgearbeitet, die sich den Prozessen der Aufarbeitung der jüngsten Vergangenheit der chilenischen zivil-militärischen Diktatur widmeten. In diesem Kontext war die Colonia Dignidad zwar Thema, sie war aber nicht mein Schwerpunkt.

Das Thema Colonia Dignidad begegnete mir zunehmend im Kontext meiner Arbeitserfahrung als Interviewerin im Oral History Archiv der Villa Grimaldi. Dort hatten mehrere Zeitzeug:innen die Colonia als politisches Gefängnis und Folterzentrum, sowie als Teil des Netzwerks der DINA bezeichnetet. Im Jahr 2013 wurde ich schließlich eingeladen, an der Ausarbeitung eines der ersten Mündlichen Archive mitzuwirken, das sich mit dem Fall Colonia Dignidad befassen sollte. Dieses damalige Projekt kam zwar nie zustande, aber es war eben mein erster Kontakt mit diesem Fall. Dort konnte ich zum ersten Mal das Ausmaß und die Komplexität der Colonia Dignidad sehen. Jenes wollte ich immer besser zu verstehen lernen. Seitdem ist das Thema Colonia Dignidad, seine Vergangenheit, aber vor allem seine gegenwärtigen Herausforderungen, seine Akteure und Akteurinnen in den Mittelpunkt meiner Arbeit gerückt.

 

MDN: Du bist Psychologin und Historikern; wie hilft dir diese Kombination in deiner Arbeit zur Colonia Dignidad?

EHJ: Interdisziplinarität ist notwendig und unverzichtbar. Ich habe meinen Student:innen der qualitativen Forschungsmethodik immer gesagt: “Komplexe Probleme erfordern komplexe disziplinäre und methodische Ansätze”. Ich bin in zwei Disziplinen ausgebildet worden, die sich in irgendeiner Weise mit der Vergangenheit befassen. Die klassischere Version der Psychologie, die sich auf das Individuum konzentriert, legt den Fokus darauf, wie die Vergangenheit, also die frühen Beziehungen, die Familie und ihre Sozialisation das Leben in der Gegenwart beeinflusst. Auf der anderen Seite bietet uns die Geschichte ein Verständnis von sozialen, politischen, kulturellen Prozessen der Vergangenheit, um unsere sozialen, politischen und kulturellen Probleme in der Gegenwart zu verstehen. Das ist sehr allgemein gesagt, denn wir wissen, dass es für beide Disziplinen Debatten und Strömungen gibt, die unterschiedlich geprägt sind.

An beiden schätze ich ihre Präzision und ihre methodischen Ansätze. Die Psychologie hat mir in der direkten Arbeit mit Menschen wertvolle Werkzeuge an die Hand gegeben, um Vertrauen aufzubauen, die zwischenmenschliche Bindung zu pflegen und alle Menschen in ihrem Zustand als menschliche Wesen zu respektieren. Sie haben alle auf unterschiedliche Weise, unter unterschiedlichen Umständen und durch das Handeln oder Unterlassen verschiedener Akteur:innen gelitten. Ethische Reflexion, die Fähigkeit zuzuhören, Vertraulichkeit und Beziehungsanalyse spielen dabei eine zentrale Rolle.

Auf der anderen Seite gibt es die Geschichte, die mir ein Verständnis für den sozialen, politischen, rechtlichen und kulturellen Kontext einer bestimmten Zeit vermittelt hat. Die Arbeit mit Archiven und Quellen ist eine Disziplin, die mich dazu einlädt, eine Multiperspektive zu suchen und den Begriff der Wahrheit in Frage zu stellen. Sie lehrt mich, Vorsicht zu kultivieren, bevor ich etwas als selbstverständlich annehme, denn Geschichte ist auch das Ergebnis der Zeit, in der sie geschrieben wird, und der Bedingungen des Möglichen oder der Einschränkungen, die der*die Autor:in hat. Sie erfordert eine ständige Auseinandersetzung mit den Quellen und den Möglichkeiten, sie zu interpretieren. Zum Beispiel gibt es im Fall Colonia Dignidad zahlreiche gerichtliche Aussagen. Heute wissen wir allerdings, dass viele von ihnen unter dem Druck auf Zeug:innen während der Zeit Schäfers gemacht wurden, so dass es wichtig ist, ihren Wahrheitswert zu hinterfragen. Dies bedeutet nicht, dass sie für die historische Arbeit nicht nützlich sind, aber sie müssen in diesem Zeitrahmen kontrastiert und analysiert werden.

 

MDN: Warum hast du dir das Thema des Krankenhauses ausgesucht?

EHJ: In meiner zentralen Hypothese stellt das Krankenhaus das Zentrum des komplexen Funktionierens der Colonia Dignidad dar. In gewisser Weise war es dasjenige, das die legale Institutionalisierung der Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad in Chile sicherstellte, was dann ihre Konsolidierung und ihr Funktionieren für so lange Zeit trotz der Denunziationen ermöglichte. Andererseits werden um das Krankenhaus herum eine Reihe von Diskursen über medizinisch-wissenschaftliches Wissen und über die in Chile schon lange vorher verbreiteten germanophilen Vorstellungen konstruiert und verstärkt: Ordnung, Sauberkeit, Arbeit, Anstrengung etc. Ich habe das Krankenhaus auch deshalb gewählt, weil es in ethischer und politischer Hinsicht ein herausfordernder Fall ist. Vielleicht ist es der sensibelste und komplexeste Fall, weil er impliziert, über Grauzonen zu sprechen, wie Primo Levi es ausdrückte. Das Krankenhaus erfüllte eine Rolle, in der es den chilenischen Staat übertraf und eine effektive medizinische Versorgung bot, die sich von einem mangelhaften öffentlichen Gesundheitssystem abhob. Auf der anderen Seite trug das Krankenhaus dazu bei, kriminelle Praktiken zu verbergen. Das ist eine Tatsache, die ich nicht selbst behaupte, sondern auf die auch vor Gericht von denjenigen hingewiesen wurde, die an diesen Verbrechen beteiligt waren und Opfer davon wurden.

 

MDN: Was ist deine Forschungsabsicht?

EHJ: Mein Ziel ist es, die Geschichte des Krankenhauses zu rekonstruieren, von seiner Gründung als Krankenhaus El Lavadero bis zu seiner Schließung als Krankenhaus Villa Baviera. Zu diesem Zweck habe ich bisher drei historische Perioden bestimmt: Installation und Institutionalisierung, Konsolidierung und Schließung.

 

MDN: Was sind deine Quellen?

EHJ: Ich habe mit schriftlichen dokumentarischen Quellen, Presseveröffentlichungen und Interviews gearbeitet und werde dies auch weiterhin tun.

 

MDN: Kannst du schon ein paar Erkenntnisse mit uns teilen? Oder ist es dafür noch zu früh?

EHJ: Noch ist es etwas früh. Im Zusammenhang mit meinem ersten Kapitel, in dem ich die Einrichtung und Institutionalisierung des Krankenhauses in einen Kontext gestellt habe, war es jedoch interessant, die (seit langem bestehenden) historischen Probleme zu beobachten, die Chile bei der Versorgung seiner Bevölkerung mit öffentlichen Gesundheitsdiensten hatte (und immer noch hat). Die Existenz von Wohltätigkeitsvereinen, die Gesundheitsaufgaben wahrnahmen (und noch immer wahrnehmen), beginnt und endet nicht mit dem Krankenhaus der Colonia Dignidad. Es hat mich viel Zeit gekostet, dies zu studieren, und ich glaube, dass der Kontext, der die Gründung dieses Krankenhauses ermöglichte, feststeht, auch wenn es nicht von Anfang an über die gesetzlichen Genehmigungen der Gesundheitsbehörde verfügte, sondern diese Genehmigungen erst im Rahmen des parlamentarischen Untersuchungsausschusses von 1968 eingeholt wurden. Es sei daran erinnert, dass der Rechtsstatus gemeinnützigen Zwecken diente und der Schwerpunkt auf der Bildung lag.

Andererseits habe ich beobachtet, wie langjährige deutsch-chilenische Verbindungen dazu beigetragen haben, einen Weg zu ebnen, der diesen Institutionalisierungsprozess erleichterte, an dem mehrere Beamte und Behörden beteiligt waren, die familiäre oder persönliche Verbindungen zu Deutschland hatten und die eine sehr gute Meinung davon hatten, was eine deutsche Wohlfahrtsgesellschaft in Chile bieten könnte.

Ein drittes vorläufiges Ergebnis ist, dass die Colonia von Anfang an einige Strategien versuchte, um sich den öffentlichen Anschuldigungen zu stellen, was sich in den Ursprüngen des Krankenhauses zeigt. Einerseits gibt es das, was ich die “Strategie der vollendeten Tatsachen” genannt habe, die im Fall des Krankenhauses dessen Legalisierung ermöglichte, als es bereits seit mehreren Jahren in Betrieb war. Es wäre für die chilenischen Behörden “unmöglich” gewesen wäre, ein Krankenhaus zu schließen, als das Land in den 1960er Jahren so viele gesundheitliche Bedürfnisse hatte. Dieses Argument kommt sogar in den Reden von Patricio Aylwin im Jahr 1968 zum Ausdruck. Andererseits gibt es die “Strategie der Gefälligkeiten”, die sich im Falle des Krankenhauses in der Unterstützung des nationalen Streiks im Gesundheitssektor im Jahr 1966 durch das Personal des Krankenhauses El Lavadero zeigt. Diese Unterstützung des öffentlichen Gesundheitswesens wurde von den Gesundheitsbehörden schriftlich anerkannt und zur Verteidigung der SBED im Zusammenhang mit den Anschuldigungen nach der Flucht von Wolfgang Müller und Wilhelmine Lindemann im Jahr 1966 sowie im Rahmen der parlamentarischen Untersuchungen und Diskussionen im Jahr 1968 herangezogen.

 

MDN: Was ist deiner Meinung nach die größte Herausforderung an der Forschung zur Colonia Dignidad?

EHJ: Es gibt eine ethische Herausforderung. Wie der Colonia-Zeitzeuge Horst Schaffrik einmal sagte: Das ist keine Sache der Vergangenheit, das ist keine Geschichte. Und er hat Recht. Es handelt sich nicht um ein Thema der Vergangenheit, das man zur Geschichte machen kann, als ob die Betroffenen nicht noch am Leben wären und unter den Folgen vergangener Handlungen leiden würden, sondern auch um die Untätigkeit oder den mangelnden politischen Willen der Gegenwart, was wir so deutlich im Fall der Angehörigen von verschwundenen Häftlingen sehen, die fast 50 Jahre später immer noch verlangen, zu erfahren, wo sie sind und was mit ihren Angehörigen passiert ist. Oder der sexuell missbrauchten jungen Chilenen, die seit Jahren auf ihre Entschädigung warten. Die ethische Herausforderung hat mit der Behandlung zu tun, die wir dem Fall und den Menschen geben, die oft mit uns kooperieren, zum Beispiel bei Interviews. Wir müssen vermeiden, in die Falle des “akademischen Extraktivismus” zu tappen, wo wir hingehen, Interviews führen und dann unsere Arbeit veröffentlichen und die Menschen, die wir interviewt haben, nie erfahren, wie wir ihre Geschichten verwendet haben.

Andererseits müssen wir Forschungen entwickeln, die nicht nur zum Fachwissen über dieses Thema beitragen, sondern auch zum öffentlichen Wissen. Das Thema der Kolonie und der Menschenrechtsverletzungen ist ein Thema von aktuellem öffentlichen Interesse und auch für die kommenden Generationen wichtig.

Eine methodische und analytische Herausforderung hat damit zu tun, wie die Quellen interpretiert oder analysiert werden. Es ist notwendig, Formeln zu entwickeln, die es uns erlauben, Quellen zu kontrastieren. Ich glaube, dass alle von uns, die sich dem Chaos der Colonia durch Forschung genähert haben, das Bedürfnis hatten, alles zu erklären (was unmöglich ist), um in einen bestimmten Fokus zu gelangen. Wir brauchen heute eine Forschung, die sich mit so vielen besonderen Dimensionen befasst, an die noch niemand gedacht oder gearbeitet hat, und zwar mit unterschiedlichen wissenschaftlichen und sogar künstlerischen, kreativen Ansätzen.

Es gibt auch eine sprachliche Herausforderung, denn es handelt sich um einen Fall, der zwei Sprachen betrifft, und diejenigen von uns, die sich für diese Themen interessieren, müssen bemerkenswerte Anstrengungen unternehmen, um die andere Sprache zu lernen.

MDN: Warum fasziniert dich das Thema Colonia Dignidad?

EHJ: Es ist ein Thema, das ein langjähriges Engagement erfordert. In meinem Fall habe ich mich ihr in meiner Rolle als Sozialpsychologin und dann als Forscherin in der Geschichte genähert. Ich habe verschiedene Gruppen von Opfern getroffen und der Kontakt mit ihnen hat mich in einer Dimension des menschlichen und beruflichen Engagements berührt. Man kann nicht einfach nach Hause gehen, wenn es so viel zu tun gibt auf dem Gebiet der Forschung, der Begleitung, des Zuhörens, der Gerechtigkeit, des historischen Wissens, der Erinnerung und der Weitergabe an neue Generationen. Ich engagiere mich also für die Arbeit, die in verschiedenen Bereichen getan werden muss, für die menschlichen Beziehungen, die ich aufgebaut habe, und für das Vertrauen, das viele in mich gesetzt haben. Das sind alles sehr starke Gründe, weiterzumachen und zu versuchen, ein Körnchen Sand zu all dem beizutragen.

 

MDN: Gibt es ein Thema, das deiner Meinung nach, mehr Aufmerksamkeit bekommen sollte?

EH: Es gibt viele Themen, da die wissenschaftliche Forschung sehr aktuell ist. Ich kann also junge (und nicht mehr ganz so junge) Forscher:innen nur ermutigen, sich in ihren verschiedenen Arbeitsbereichen mit diesem Thema zu beschäftigen. Auch Kunstschaffende und Künstler, von denen wir wissen, wie viel sie zur Debatte und zum öffentlichen Wissen beigetragen haben, audiovisuelle Produktionen, Theaterstücke, Romane.

Natürlich ist meine Aufforderung immer, die ethische Dimension der Arbeit zu berücksichtigen. Das sind heikle Themen, die nicht einfach zu Studien- oder Gestaltungsobjekten werden können, wobei wir die Tatsache vernachlässigen, dass unsere Hauptgesprächspartner:innen oder die interessierte Öffentlichkeit genau diejenigen sind, die von der Kolonie betroffen waren.

 

MDN: Was würdest du Nachwuchswissenschaftle:rinnen raten, die eine Forschungsarbeit zum Thema Colonia Dignidad aufnehmen möchten?

EHJ: Die erste und grundlegendste ist die Sorgfalt und der Respekt im Umgang mit diesem Thema. Vergessen Sie nicht, dass es sich um ein Thema handelt, das nicht nur für Akademiker von Interesse ist, sondern auch für die Menschen, die diese Ereignisse miterlebt haben. Also werden sie die Hauptkritiker:innen sein. Zweitens ist es wichtig, auf sich selbst und die Beziehungen zu den Menschen zu achten, um nicht in “Allianzen” oder “Heimlichkeiten” zu verfallen, die die Muster der Vergangenheit verstärken. Während der Forschungsarbeit eine kritische und selbstkritische Haltung im Hinblick auf die getroffenen theoretischen, methodischen und ethischen Entscheidungen bewahren und deren Auswirkungen auf die Ergebnisse abwägen. Betrachten Sie die Multiperspektive als etwas, das für unsere Arbeit förderlich ist und nicht als Hindernis. Und schließlich hilft der Aufbau von Netzwerken, die Zusammenarbeit, der Austausch mit Kolleg:innen immer, diese Reflexivität im Forschungsprozess zu erhalten.

 


Hier gehts zu einem Zeitzeugen-Bericht über das Krankenhaus der Colonia Dignidad. 

Forschungseinblicke/Interviews

Zwischen Fiktion und Realität: “Dignity” und Colonia Dignidad

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Zwischen Fiktion und Realität: “Dignity” und Colonia Dignidad

Marcel Rodríguez spielt Leo Ramírez (Quelle: SHP)

Am 19. Dezember 2019 startet das Medienunternehmen ProSiebenSat.1 auf seiner Streaming-Plattform Joyn mit einer kostenpflichtigen Premium-Version. Bekannt wurde der neue Streaming-Dienst vor allem mit der kostenlosen Ausstrahlung von beliebten Serien wie “Jerks” mit Fahri Yardim und Christian Ulmen oder zuletzt “Check Check” mit Klaas Heufer-Umlauf in den Hauptrollen. Die kostenpflichtige Premium-Version von Joyn wird in Kürze mit der chilenisch-deutschen Serie “Dignity” eingeläutet.

Der Titel der Serie spielt auf den zynisch anmutenden Namen Colonia Dignidad (deutsch: Kolonie der Würde) an, den die deutsche Sekten-Gemeinde im Süden Chiles ab 1961 trug bis sie sich im Jahr 1988 in Villa Baviera (deutsch: Bayerisches Dorf) umbenannte. “Dignity” ist ein chilenisch-deutsches Gemeinschaftsprojekt und wird von der Firma Invercine Wood mit Sitz in Santiago de Chile und der StoryHouse Productions mit Sitz in Berlin produziert.

Ich habe den deutschen Drehbuchautoren und Co-Produzenten Andreas Gutzeit und den Protagonisten der Serie, Marcel Rodríguez (Leo Ramírez), für ein Gespräch über das neue Serien-Projekt in den Büroräumen von StoryHouse Productions in Berlin Mitte besucht. Aus dem Forschungsbereich der Public History kommend, haben mich vor allem der Ansatz der fiktionalen Thriller-Serie in ihrem historischen Bezugsrahmen und die Serie als geschichtskulturelles Produkt interessiert. Bevor wir ins Gespräch über die neue Serie kamen, konnte ich mir im Konferenzraum die Pilotfolge der neuen Serie “Dignity” anschauen.

Antonia Zegers spielt Pamela, die zusammen mit Leo ermittelt. (Quelle: SHP)

Das Verhältnis von historischen Fakten und fiktionaler Serie

Die Pilotfolge reißt viele zentrale Themen der komplexen Geschichte der Colonia Dignidad an. Dabei betont Andreas Gutzeit in unserem Gespräch immer wieder, dass es sich bei “Dignity” weder um eine historisch exakte Darstellung der Geschichte, noch um eine Form von Doku-Fiction handelt. Alle Charaktere bis auf Paul Schäfer (Götz Otto) seien fiktional und die Serie nicht mehr und nicht weniger als ein Thriller. Auf die Frage, ob Charaktere wie der Protagonist Leo Ramírez (Marcel Rodríguez) oder die Figur des Bernhard Hausmann (Devid Striesow) auf der Grundlage realer Personen geschrieben worden seien, erklärt Gutzeit:

“Das sind alles Composit-Characters, die zusammengesetzt sind. Also zum Beispiel bei Marcels Figur Leo ist natürlich [der chilenische Rechtsanwalt, Anm. MD] Hernán Fernández eine Möglichkeit. Der hat aber nicht in Deutschland studiert und der hat auch keine deutsche Frau. Also alles, was wir aber für die Fiktion brauchen.”

Auch wenn die einzelnen Figuren als zusammengesetzte Charaktere ausschließlich fiktional verstanden werden sollen, so werden doch bereits in der ersten Folge zahlreiche Themen verhandelt oder angedeutet, die historisch belegt sind und leider nicht fiktionaler sondern tatsächlicher Bestandteil der Colonia Dignidad waren. Dazu zählen unter anderem die brutale Herrschaft Paul Schäfers und seiner treuen Führungsriege, die sexualisierte Gewalt an den Kindern, die strikte Trennung der Geschlechter in separate Gruppen, die zwangsweise Verabreichung von Psychopharmaka an die Mitglieder und die Rolle der Colonia Dignidad als Folterort des chilenischen Geheimdienstes DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) während der chilenischen Militärdiktatur. Gleich zu Beginn von “Dignity” lässt sich erahnen, dass in den folgenden Episoden viel Historisches thematisiert werden wird. Ein Thriller also, der ein historisches Thema behandelt, jedoch keinen Anspruch auf historische Korrektheit erhebt. Die Unterscheidung zwischen Fiktion und Realität dürfte nicht allen Zuschauer*innen leicht fallen. Das weiß auch Produzent Andreas Gutzeit. Er ist der Überzeugung, dass “Dignity” auch deshalb eine “außergewöhnliche Serie” sei, weil sie weniger auf die Darstellung historischer Fakten, sondern vielmehr auf das Ausloten einer “emotionalen Wahrheit” setze. Es bleibt abzuwarten, welche “emotionale Wahrheit” die Zuschauer*innen erwartet. Deutlich wird jedenfalls, dass emotional aufgeladenene Themen wie die Beziehung zwischen zwei Brüdern und das Verarbeiten sexueller Gewalterfahrungen beim Erwachsenwerden verhandelt werden sollen.

Auch der Dreh am Originalschauplatz in Chile schafft eine Nähe zur historischen Colonia Dignidad. Die Geschichte der achtteiligen Thriller-Serie spielt in den 1990er-Jahren, also nach dem Ende der Militärdiktatur in Chile. Zuschauer*innen begleiten den Protagonisten Leo Ramírez bei seinen Ermittlungen gegen den Colonia-Leiter Paul Schäfer. Recht schnell wird deutlich, dass es dem jungen Bundesanwalt aber auch um die eigene Familiengeschichte geht. Seine Kollegin Pamela (Antonia Zegers) fragt schon am Ende der Pilotfolge: “Bist du in der Colonia Dignidad aufgewachsen?”

Dreharbeiten zu dem Thriller “Dignity” am historischen Ort 

Die Serie “Dignity” wurde in der heutigen Villa Baviera, der ehemaligen Colonia Dignidad gedreht. Diese liegt etwa 400 km südlich der chilenischen Hauptstadt Santiago de Chile. Der Ort ist heute ein touristisch ausgerichtetes Feriendomizil mit Hotel und bayerischem Restaurantkonzept. Außerdem werden dort Hochzeiten und verschiedene Feste zu unterschiedlichen Feiertagen ausgerichtet. Viele der einst etwa 300 Mitglieder der Colonia Dignidad sind inzwischen verstorben oder haben die Gemeinschaft verlassen. Sie leben heute größtenteils in Deutschland oder in Chile außerhalb der Villa Baviera. Noch um die 100 Menschen wohnen gegenwärtig in der Villa Baviera. Die Schauspieler*innen von “Dignity” übernachteten etwa drei Wochen lang im dortigen Hotel Villa Baviera und aßen im örtlichen Restaurant. Die Nähe zu dem historischen Ort und den Bewohner*innen habe dafür gesorgt, dass sich die Schauspieler*innen dem historischen System Colonia Dignidad auf einer sehr emotionalen Ebene nähern konnten. Viele der Bewohner*innen der heutigen Villa Baviera hatten sich bereiterklärt, als Zeitzeug*innen von ihren persönlichen Erfahrungen in der Colonia Dignidad zu berichten. Das habe den Schauspieler*innen sehr geholfen, um sich in ihre Rollen einzufühlen und die Materie besser verstehen zu können, erklärt Marcel Rodriguez. Er führt aus:

“Also auf uns Schauspieler*innen sind die Bewohner*innen sehr offen und warmherzig zugegangen. Auf mich hat es sogar den Eindruck gemacht, als gäbe es geradezu den Drang, mit uns über die Vergangenheit zu sprechen. Darüber zu reden, was sie Schlimmes erlebt haben. Sie haben zum Beispiel recht schnell auch über die Prügel gesprochen, die sie selbst gegeben oder bekommen haben. Insgesamt wollten sie auch wissen, wen wir spielen, wie wir uns die Umstände vorstellen und wie sie uns dabei helfen können, die Rollen vielleicht noch besser spielen zu können.” 

Neben diesen Gesprächen mit ehemaligen Mitgliedern der Colonia Dignidad habe er sich vor allem mit verfügbaren Dokumentationen über das Thema informiert. Auch die Broschüre, die Dieter Maier und Jürgen Karwelat 1977 für Amnesty International Deutschland über die Colonia Dignidad verfasst hatten, half ihm bei der historischen Sensibilisierung für die Rolle als Leo Ramírez. Die intensive Konfrontation mit den düsteren Geschichten der Colonia sei aber nicht spurlos an dem 35-jährigen Schauspieler vorbeigegangen. Marcel Rodríguez erinnert sich an einen emotionalen Tiefpunkt, den er an einem Tag auf dem Weg zum Dreh in der Villa Baviera erlebt habe:

“Das war schon gegen Ende. Ich glaube, da waren nur noch zwei Drehwochen übrig und da hatte ich irgendwie mal so einen Moment. Ich habe einen komischen Ekel in mir verspürt. Mich ständig mit den Verbrechen der Colonia zu beschäftigen, ständig darüber nachdenken, das wurde einfach zu viel. Ich wollte alles irgendwie abschütteln und das ging aber nicht. Ich musste weinen und bin richtig kurz zusammengebrochen. Das war sonderbar. Das wurde mir dann zu viel. Du denkst drüber nach, denkst über die Rolle nach. Du denkst über die Leute nach, denkst über die Kinder nach, die das erlebt haben oder überhaupt diese Ungerechtigkeit, die dort stattgefunden hat. […] Das ist einfach alles sehr anstrengend gewesen und dann gab es irgendwann einen Moment, in dem alles kurz rausgekommen ist.” 

So wie Marcel Rodriguez sei es eigentlich allen Schauspieler*innen in gewissen Momenten ergangen, fügt Andreas Gutzeit hinzu:

“Also das war das gleiche Thema für alle anderen deutschen Schauspieler, die dort waren. Also das was Marcel jetzt sagt, würden Devid Striesow, Götz Otto und Jenny Ulrich, Martina Klier und Nils Rovira-Muñoz auch sagen. Das Thema hat sie schon sehr persönlich berührt.”

Rückblickend hält Marcel Rodríguez diesen emotionalen Tiefpunkt sogar für notwendig:

“Ich glaube, wenn man die ganze Zeit diese Sachen spielt, sich damit beschäftigt und die ganze Zeit nur gute Laune hat, dann ist das auch irgendwie ein bisschen komisch. Dann hat man vielleicht etwas nicht kapiert, was da stattgefunden hat.”

Vielleicht sind diese Momente der emotionalen Überlastung gemeint, wenn Produzent Gutzeit von “emotionaler Wahrheit” spricht. Mit diesen Gefühlen sind die Schauspieler*innen nicht allein. Immer wieder beschreiben Journalist*innen, Wissenschaftler*innen, Politiker*innen und andere mit dem Thema befasste Menschen ähnliche Erfahrungen. Dieter Maier verwendet in seinen Büchern den Begriff “Colonitis”, um die emotionale Nähe zu beschreiben, die solche Überlastungs- oder Verwicklungszustände herbeiführen kann. Als Ursache für die “Colonitis” sieht Maier die intensiven Begegnungen mit Menschen, die bis heute unter massiven Traumata leiden. Die Auseinandersetzung mit diesen Traumata und die persönliche Nähe zu den Menschen, erzeuge bei vielen ein Gefühl von Betroffenheit, das sich auf unterschiedliche Art und Weise zeige. Viele identifizieren sich mit den Betroffenen und entwickeln das Bedürfnis zu Akteur*innen zu werden. Manche verspüren eine übermannende Traurigkeit und andere sind einfach überfordert. Emotional unbeeindruckt bleibt kaum jemand. Inwieweit Emotionen in der Auseinandersetzung mit historischen Themen hilfreich sind, da sie die Geschichte greifbarer machen oder ob sie im Sinne einer Emotionalisierung hinderlich sind, da durch eine übermäßige Identifikation ein nötiger Abstand verloren gehen kann, darüber wird auch in der Public History gestritten.

 

Der totgeglaubte Bruder Klaus (Nils Rovira-Muñoz) von Leo (Quelle: SHP)

Verhältnis von gesellschaftlichem Bewusstsein und ökonomischem Erfolg der Serie

Gutzeit und Rodriguez habe viel der Gedanke umgetrieben, ob es in Deutschland ausreichend gesellschaftliches Bewusstsein über die Geschichte der Colonia Dignidad gebe. Für den ökonomischen Erfolg einer Serie sei es wichtig, ob die Zuschauer*innen bereits etwas über die Geschichte wissen. Denn vor allem der Wiedererkennungswert sorge für die Bereitschaft sich mit der Thematik weiter auseinanderzusetzen. Auf die Frage, woher die beiden selbst erstmals von der Geschichte der Colonia Dignidad erfahren hatten, erzählt Rodriguez, er selbst sei erst durch den Spielfilm “Colonia Dignidad. Es gibt kein Zurück” von Florian Gallenberger auf das Thema aufmerksam geworden. So wie ihm, gehe es damit auch vielen in seinem privaten Umfeld. Andreas Gutzeit hingegen habe den Verlauf der Geschichte der Colonia Dignidad über die Jahrzehnte im SPIEGEL aufmerksam verfolgt. Dies sei einfach eine Generationen-Frage schätzen Gutzeit und Rodriguez die unterschiedliche Wahrnehmung der Geschichte der Colonia Dignidad ein.

Auch der Gallenberger-Film mit Emma Watson und Daniel Brühl in den Hauptrollen zeigt bei Weitem mehr Fiktion als historische Fakten und dennoch hat er zahlreiche Menschen zu aktiver Auseinandersetzung mit der Colonia inspiriert. Der heutige Bundespräsident Frank-Walter Steinmeier nannte diesen Film während seiner Amtszeit als Bundesaußenminister im Jahr 2016 einen “künstlerischen Anstoß” für die Auseinandersetzung des Auswärtigen Amtes mit der eigenen Verantwortung in der Geschichte der Colonia Dignidad. Er veranlasste die Verkürzung der Sperrfrist für den noch gesperrten Teil der Akten im Politischen Archiv des Auswärtigen Amtes. Dieser Bestand ist heute für alle Interessierten zugänglich. Auch auf nicht-politischer Ebene diente der Film als Anstoß für Lesungen, Vorträge, Medienberichte und Podiumsdiskussionen. So haben etwa kürzlich Mitglieder des Allgemeinen Studierendenausschuss der Universität Hannover (AstA) durch den Spielfilm für das Thema Colonia Dignidad sensibilisiert worden. Aus anfänglichen Recherchen wurde eine zweiwöchige Veranstaltungsreihe, die am 4. Dezember 2019 mit einer Podiumsdiskussion ihren Abschluss fand. Trotz der Fiktionalisierung des historischen Themas hat der Spielfilm Einfluss genommen auf eine geschichtskulturelle Auseinandersetzung mit der Geschichte der Colonia Dignidad.

Geschichtskulturelle Auseinandersetzungen im Spannungsfeld zwischen Aufarbeitung und Kampf um Deutungshoheit

In der Villa Baviera herrscht schon seit Jahren Hochbetrieb: Wissenschaftler*innen, Journalist*innen, Filmemacher*innen und privat Interessierte geben sich beim Ein- und Ausgehen die sprichwörtliche Klinke in die Hand. Die meisten kommen mit dem Ziel, einen Blick in die authentische Vergangenheit der ehemaligen Colonia Dignidad zu werfen. Sie wollen den Ort, der Schauplatz von grausamer Gewalt geworden ist, sehen und fühlen. Mehr noch: Sie wollen die Menschen sehen, die all das erlitten oder verursacht haben, wovon sie bisher nur gehört oder gelesen haben. In der Public History hat sich der Begriff “Dark Tourism” etabliert, wenn es um die Reisen an Orte mit solch düsterer Vergangenheit geht und die Anziehungskraft, die diese Orte auf viele Menschen ausübt. Einige Bewohner*innen der Villa Baviera haben im letzten Jahrzehnt bereitwillig als Zeitzeug*innen Auskunft gegeben. Sie haben ihre Geschichten in zahlreichen Interviews geteilt. Diese Bereitschaft zum Erzählen der eigenen Lebensgeschichten ist meist auch verbunden mit Wünschen und Forderungen. Sie wünschen sich Sichtbarkeit der erlittenen grausamen Schicksale. Manche wünschen sich auch die Aufklärung noch ungeklärter Verbrechen. Vor allem aber fordern die betroffenen Menschen finanzielle Entschädigung für jahrzehntelang erlittenes Unrecht. Viele wünschen sich einen Ausweg aus den prekären Lebensverhältnissen. Erst kürzlich wurden vom Deutschen Bundestag einmalige Hilfszahlungen in Höhe von 10.000 € pro Person beschlossen, die an deutsche Opfer der Colonia Dignidad gezahlt werden sollen.

Neben denjenigen, die bis heute auf dem Gelände der Villa Baviera leben, gibt es noch weitere betroffene Menschen, die bis heute unter den Folgen des Gewalt-Regimes der Colonia leiden. Dazu zählen ehemalige Mitglieder der Gruppe, die inzwischen außerhalb der Villa in Chile leben oder das Land verlassen haben und heute zum Beispiel in Deutschland oder Österreich wohnen. Auch die chilenischen Opfer der Colonia Dignidad leiden bis heute und fordern vor allem die Aufklärung der Verbrechen: Während der Militärdiktatur entführte der chilenische Geheimdienst ihre Familienangehörigen, folterte, ermordete und vergrub sie in Massengräbern auf dem Gelände der Colonia Dignidad. Die Suche nach den Spuren der Ehemänner, Brüder, Schwestern oder Söhne begleitet sie bis heute. Auch die jungen chilenischen Männer, die in den 1990er-Jahren als Kinder Opfer von sexualisierter Gewalt durch Paul Schäfer wurden, wünschen sich weitere Aufklärung und Gerechtigkeit. Über die mangelnde juristische Aufarbeitung hat die Journalistin Ute Löhning zuletzt mehrfach berichtet. Neben der juristischen, ist die erinnerungskulturelle Aufarbeitung gefordert. Die Gedenkstättenexpert*innen Dr. Elke Gryglewski und Dr. Jens-Christian Wagner wurden zusammen mit zwei chilenischen Kolleg*innen mit einem Gedenkstättenkonzept beauftragt, das auf dem Gelände der heutigen Villa Baviera zukünftig umgesetzt werden soll.

Wenn es der Serie “Dignity” gelingen sollte, größere internationale Reichweite zu erzielen und weitere Menschen auf diesen Teil der deutsch-chilenischen Geschichte aufmerksam zu machen, könnte sie einen Beitrag zum Aufarbeitungsprozess leisten. Auch wenn Gutzeit betont, dass dies nicht das Ziel der Serie sei, so kann sie diesbezüglich dennoch eine Chance bedeuten, wie am Beispiel des Gallenberger-Films gezeigt wurde. Dafür wäre es allerdings nötig, dass die Zuschauer*innen den emotionalen Zugang nutzen, um weiter zu recherchieren und konkrete Fragen an die Geschichte zu stellen. Ob dies gelingt, wird sich nach dem Serienstart von “Dignity” 19. Dezember 2019 zeigen.

(Der Artikel basiert auf einem Interview, das am 13. November 2019 in den Büroräumen von StoryHouse Productions geführt wurde.)

Veranstaltungen

AStA der Uni Hannover organisiert Veranstaltungsreihe zur Colonia Dignidad

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AStA der Uni Hannover organisiert Veranstaltungsreihe zur Colonia Dignidad

Die “Arbeitsgemeinschaft Kritische Bildung” des Allgemeinen Studierendenausschuss (AStA) der Leibniz Universität Hannover organisiert eine Veranstaltungsreihe zum Thema Colonia Dignidad im November und Dezember 2019.  Neben vier Terminen mit interdisziplinären Vorträgen zu verschiedenen Themenbereichen, wird auch eine abschließende Podiumsdiskussion ausgerichtet.

Vor allem der Spielfilm “Colonia Dignidad- Es gibt kein Zurück” von dem Regisseur Florian Gallenberger habe viele Mitglieder des AStA zu weiteren Recherchen zum Thema Colonia Dignidad angeregt, sagte Enise Üstkala (AG Kritische Bildung) über die Motivation des Studierendenausschusses, die Veranstaltungsreihe zu organisieren. Viele hatten zuvor noch nie oder nur wenig von diesem Ort in Chile und seinen Verwicklungen mit der chilenischen Militärdiktatur (1973-1990) unter Augusto Pinochet gehört.

In regelmäßigen Sitzungen der Arbeitsgemeinschaft diskutierten die Mitglieder einzelne Themenkomplexe rund um die Geschichte der Colonia Dignidad, sowie die Gegenwart der Villa Baviera. Aus ihren Diskussionen entwickelten sie eine interdisziplinäre Veranstaltungsreihe, die erstmals auch die wissenschaftliche Betrachtung spezifischer Themenbereiche unternimmt:

Zur Auftaktveranstaltung am 25. November 2019 gibt der Journalist und Publizist Dieter Maier einen überblicksartigen Vortrag zu den Anfängen der Colonia in Deutschland, dem Verlauf in Chile und der Funktion der Gruppe/des Ortes innerhalb der chilenischen Militärdiktatur.

Am 27. November 2019 hält der Psychologe Henning Freund einen Vortrag über die psychologische Identitätskonstruktion nach der Sozialisation in der totalitär-religiösen Gemeinschaft Colonia Dignidad.

Am 29. November 2019 liest Autorin Heike Rittel gemeinsam mit den Zeitzeug*innen Edeltraud und Michael Müller aus ihrem Interview-Buch “Lasst uns reden: Frauenprotokolle aus der Colonia Dignidad” vor.

Am 3. Dezember 2019 spricht der Sozialpsychologe Rolf Pohl über sexuelle Gewalt als männliches Herrschaftsinstrument in der Colonia Dignidad.

Am 4. Dezember 2019 diskutieren Journalistin Ute Löhning, Aktivist Jürgen Karwelat, Geschichts- und Kulturwissenschaftlerin Meike Dreckmann, Sozialpsychologe Sebastian Winter, sowie Mitglieder der “Not- und Interessengemeinschaft der Geschädigten der Colonia Dignidad” zu aktuellen Fragen und Herausforderungen in der Aufarbeitung der Geschichte der Colonia Dignidad.

Informationen zu den verschiedenen Veranstaltungsorten und gegebenenfalls Aktualisierungen rund um die Veranstaltung finden sich hier.

 

Quelle: Veranstaltungsseite des AStA Hannover

Akteur*innen & Projekte/Interviews

“So geschichtspolitisch umkämpft wie die Colonia ist kaum ein anderer Ort.”

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“So geschichtspolitisch umkämpft wie die Colonia ist kaum ein anderer Ort.”

Der Historiker Dr. Jens-Christian Wagner leitet seit 2014 die Stiftung niedersächsische Gedenkstätten. Seit 2017 ist er Teil einer Expertengruppe, die eine Gedenkstätte auf dem Gelände der ehemaligen Colonia Dignidad konzipieren soll. Im Interview erzählt er von seiner Arbeit in diesem geschichtspolitisch umkämpften Ort.

Interview mit Dr. Jens-Christian Wagner über die geplante Gedenkstätte in der Ex-Colonia Dignidad

Meike Dreckmann: Seit wann und wie genau sind Sie im erinnerungskulturellen Feld der ehemaligen Colonia Dignidad tätig?

Jens-Christian Wagner: Das erste Seminar mit ehemaligen Bewohner*innen der Villa Baviera sowie mit ehemaligen Folteropfern und Angehörigen von Verschwundenen habe ich Anfang 2017 in der Gedenkstätte Haus der Wannsee-Konferenz mitgemacht. Danach war ich bislang an drei Seminaren in Chile beteiligt, die teilweise auch in der Villa Baviera stattfanden. Zusätzlich war ich im Sommer 2018 in Chile und in Villa Baviera, um mir zusammen mit Abgeordneten des Deutschen Bundestages ein Bild vor Ort zu machen und um der gemischten Kommission der deutschen und der chilenischen Regierung zusammen mit Elke Gryglewski und zwei chilenischen Kolleg*innen unsere Vorstellungen vorzustellen, wie ein Gedenk- und Dokumentationsort zur Geschichte der Colonia Dignidad und der unterschiedlichen Opfergruppen aussehen könnte. Leider geht es mit der Einrichtung einer Gedenkstätte bzw. eines Dokumentationsortes nicht so schnell, wie sich das die meisten Beteiligten wünschen.

MD: Woran liegt das?

JCW: Zum einen liegt das an unterschiedlichen Vorstellungen der sehr heterogenen Opfergruppen, noch mehr aber, wie ich es sehe, an unterschiedlichen Vorstellungen auf deutscher und chilenischer Seite auch innerhalb der gemischten Kommission. Dabei muss man berücksichtigen, dass auf chilenischer Seite während des 2016 begonnenen gemeinsamen Prozesses ein Regierungswechsel stattgefunden hat. Statt von einer Mitte-Links-Koalition wird das Land nun von einer Koalition regiert, der auch frühere Pinochet-Anhänger angehören. Die kritische Auseinandersetzung mit der Diktatur und ihren Verbrechen, von denen etliche ja auch in der Colonia Dignidad begangen wurden, ist noch lange nicht Konsens zwischen den politischen Lagern in Chile – etwas, was wir aus dem Deutschland der 1950er und 1960er Jahre ja auch gut kennen. Ein weiterer sicherlich erschwerender Punkt sind die unsicheren oder ungeklärten Eigentumsverhältnisse der heutigen Bewohner*innen der Villa Baviera und derjenigen, die sich in Chile einen anderen Wohnort gesucht haben. Insbesondere letztere leben in sehr prekären Verhältnissen und erhoffen sich von dem Diskussionsprozess um eine Gedenkstätte nicht nur einen kritischen Umgang mit der Geschichte, der auch eigenes Leiden anerkennt, sondern vor allem erst einmal eine Lösung für ihre wirtschaftlichen Probleme.

Elke Gryglewski und ich stehen jedenfalls in den Startlöchern und haben eigentlich auch recht genaue Vorstellungen, wie ein solcher Ort aussehen könnte – Vorstellungen, die mit den verschiedenen Opfergruppen und auch den heutigen Bewohner*innen der Villa Baviera sowie en Ex-Bewohner*innen mehrfach diskutiert wurden.

Im August 2018 wurden Elke Gryglewski und ich sowie die beiden chilenischen Kolleg*innen von der gemischten Regierungskommission beauftragt, ein Konzept für eine Gedenkstätte bzw. einen Gedenkort zur Geschichte der Colonia Dignidad zu erarbeiten. Ich hoffe, dass das nach einem personellen Wechsel auf chilenischer Seite nun bald geschehen kann. Elke Gryglewski und ich stehen jedenfalls in den Startlöchern und haben eigentlich auch recht genaue Vorstellungen, wie ein solcher Ort aussehen könnte – Vorstellungen, die mit den verschiedenen Opfergruppen und auch den heutigen Bewohner*innen der Villa Baviera sowie en Ex-Bewohner*innen mehrfach diskutiert wurden. Im Kern geht es darum, vor Ort innerhalb der heutigen Villa Baviera an den konkreten historischen Orten/Gebäuden an die jeweiligen Opfergruppen zu erinnern, die dort gelitten haben: den Bewohner*innen, die zwischen 1961 und Anfang der 2000er Jahre Opfer von Folter sowie physischer und psychischer Gewalt in der Colonia Dignidad wurden (insbesondere den Kindern, die in den 1960er Jahren von Deutschland in die Colonia  gebracht wurden und dort Opfer systematischen sexuellen Missbrauchs wurden; den chilenischen Oppositionellen, die während der Diktatur in den 1970er Jahren in die Colonia verschleppt und dort gefoltert und in vielen Fällen auch ermordet wurden; den chilenischen Missbrauchsopfern der 1980er und 1990er Jahre. Sie alle haben ein Recht auf differenzierende Würdigung und Anerkennung.)

Die Angehörigen brauchen einen Ort, an dem sie trauern können.

MD: Was macht Ihrer Meinung nach gelungene Gedenkstättenarbeit aus? Wann „reicht“ ein Denkmal und wann ist eine Gedenkstätte nötig?

JCW: Ein Denkmal hat eine würdigende Funktion für diejenigen, die damit geehrt werden oder an die erinnert werden soll. Meine Vorstellung von Gedenkstättenarbeit geht weiter: Es geht darum, kritisches Geschichtsbewusstsein und historisches Urteilsvermögen zu vermitteln: Gedenken braucht Wissen und Reflexion. Das geht nur in einer „arbeitenden“ Gedenkstätte mit Forschungs- und vor allem Bildungsarbeit sowie der dafür nötigen Infrastruktur wie Archiv und vor allem Dauerausstellung. Und natürlich geht es darum, die historischen Orte als Exponate zu zeigen und zugänglich zu machen – als „Schaustücke“ und zugleich als Beweismittel für die dort begangenen Verbrechen. Dafür brauchen wir die historischen Orte, und auch deshalb ist es so wichtig, dass die Dokumentationsstätte nicht irgendwo, etwa in Santiago, sondern in der heutigen Villa Baviera eingerichtet wird.

Doch trotz der Wichtigkeit einer auf Reflexion setzenden Dokumentationsstätte ist das Gedenken wichtig – insbesondere für die Angehörigen der Regimegegner, die in der Colonia von der DINA unter tätiger Beihilfe der Colonia-Führung ermordet wurden und als „verschwunden“ gelten. Die Angehörigen brauchen einen Ort, an dem sie trauern können.

MD: Während meines diesjährigen Forschungsaufenthaltes in der Villa Baviera habe ich etwas Interessantes erlebt: Einige Zeitzeug*innen, die mir vor drei Jahren sagten, dass es wichtig sei, „einen Schlussstrich unter die Vergangenheit“ zu ziehen, wünschten sich im Februar 2019 das Gegenteil. Sie nahmen auch Bezug auf die von Elke Gryglewski und Ihnen organisierten Gruppen-Seminare und erläuterten mir die Notwendigkeit einer Gedenkstätte auf dem Gelände der heutigen Villa Baviera. Was ist in den letzten drei Jahren passiert? Kann der Sinneswandel Einzelner als Erfolg Ihrer partizipativen Gedenkstättenkonzeption gewertet werden?

JCW:  Ja, ich glaube, das ist ein Erfolg, der allen Beteiligten zuzuschreiben ist – vor allem den Seminarteilnehmer*innen aus verschiedenen Opfergruppen, die es sich wirklich nicht einfach gemacht haben.

In der deutschen Gedenkstättenarbeit sind wir bisweilen zu autoreferentiell.

MD: Was gefällt Ihnen an Ihrer Arbeit zu dem Thema und was waren und sind Ihre größten Herausforderungen in dem erinnerungskulturellen Feld rund um die Villa Baviera?

JCW: Es ist immer gut, über den Tellerrand zu schauen. In der deutschen Gedenkstättenarbeit sind wir bisweilen zu autoreferentiell. Da ist es gut, auf andere geschichtspolitische Konstellationen zu schauen – und auch von anderen zu lernen. Sehr beeindruckt bin ich etwa von der Arbeit des Museo de la Memoria in Santiago, mit dem wir immer wieder kooperiert haben. Die gegenwartsbezogene und in die Gesellschaft hinein gerichtete Arbeit ist beispielhaft.

Das erinnerungskulturelle Feld rund um die ehemaligen Colonia Dignidad ist aus diversen Gründen außerordentlich schwierig: 1. Sowohl die deutschen als auch die chilenische Regierungen haben sich lange Zeit schwer damit getan, zu ihrer Verantwortung zu stehen. 2. Die Opfergruppen sind sehr heterogen und haben nicht unbedingt identische Interessen. 3. Unter den Bewohner*innen der Villa Baviera, den sogenannten Colonos, gibt es Täter, Opfer und Personen, die beides sind. 4. Die heutigen Bewohner*innen und die Ex-Colonos haben unterschiedliche Interessen. 5. Unter den Colonos und Ex-Colonos herrscht bis heute ein anerzogenes tiefes Misstrauen untereinander und eine gewisse Neigung zu einem denunziatorischen Verhalten. 6. Auch unter den chilenischen Opferverbänden gibt es Spannungen, die politisch und sozial bedingt sind (die bäuerlich geprägten Opfergruppen aus der Umgebung von Parral haben andere Interessen als die Gruppen aus Santiago, in denen auch mittelständische Akademiker*innen vertreten sind). 7. Viel zu wenig präsent ist bislang die Gruppe der chilenischen Missbrauchsopfer, die sich aus verständlichen Gründen scheuen, öffentlich zu agieren.

Diese unterschiedlichen Interessen unter einen Hut zu bekommen, ist fast unmöglich. Deshalb ist es so wichtig, dass die Gruppen einander wenigstens respektieren und das Leid der jeweils anderen anerkennen – und auch die Unterschiede anerkennen. Dazu haben die von Elke Gryglewski organisierten Seminare erfolgreich beigetragen.

Und die beschauliche Ruhe in der Villa Baviera bietet für die Bildungsarbeit gute Möglichkeiten für intensive Gruppenformate, insbesondere Mehrtagesveranstaltungen.

MD: Gibt es in Ihren Augen auch etwas, dass gegen eine Gedenkstätte vor Ort sprechen könnte?

JCW: Das einzige Argument, dass ich ansatzweise nachvollziehbar finde, ist das der Abgelegenheit in der Provinz. Allerdings ist das eine Frage der Perspektive: Von Santiago aus betrachtet mag das so sein. Von der Großstadt Concepción aus sieht das schon anders aus. Und die beschauliche Ruhe in der Villa Baviera bietet für die Bildungsarbeit gute Möglichkeiten für intensive Gruppenformate, insbesondere Mehrtagesveranstaltungen.

MD: Inwiefern unterscheiden sich Gedenkstätten in Chile von Gedenkstätten in Deutschland? Ist es schwierig im Hinblick auf kulturelle Unterschiede eine Gedenkstätte zu errichten, in der sich alle deutschen und chilenischen Opfergruppen repräsentiert fühlen?

JCW: Es gibt nicht nur kulturelle Unterschiede, sondern vor allem politisch-gesellschaftliche: In Chile liegt die Diktatur erst knapp 30 Jahre zurück, in Deutschland die NS-Diktatur 75 Jahre. In Deutschland gibt es bezogen auf den Nationalsozialismus kaum noch zeitgenössische Erfahrungen, in Chile dagegen leben Täter und Opfer noch, und das in einer Gesellschaft, die politisch tief gespalten ist. Unter diesen Umständen haben die Gedenkstätten noch sehr viel stärker die Funktion, historische Wahrheit in die Gesellschaft hineinzutragen. Dass die NS-Herrschaft mörderisch und verbrecherisch war und dass auch in der DDR Menschenrechte systematisch verletzt wurden, stellt in Deutschland kaum jemand in Zweifel – auch wenn um die Erinnerung an das SED-Unrecht, siehe etwa Hohenschönhausen, teils heftig gekämpft wird. Trotzdem käme in Deutschland vermutlich kaum eine Gedenkstätte auf die Idee, mit dem Slogan „verdad y justicia“ anzutreten – jedenfalls nicht in Gedenkstätten zu NS-Verbrechen–,weil es aus der NS-Zeit generationell bedingt kaum noch Schuldige gibt und weil die Anerkennung der nationalsozialistischen Verbrechen gesellschaftlicher Konsens ist – auch wenn er von rechter Seite zunehmend in Frage gestellt wird.

So isoliert wie oft behauptet war die Colonia Dignidad gar nicht.

MD: Welche inhaltlichen Schwerpunktthemen sollten in einer Gedenkstätte auf dem Gelände der Villa Baviera nach aktuellem Kenntnisstand unbedingt berücksichtigt werden?

JCW: Zunächst einmal müsste die Geschichte der Colonia Dignidad dargestellt werden – beginnend mit der Sektengründung in Deutschland. Auch das politische und gesellschaftliche Klima der Nachkriegszeit muss dabei thematisiert werden, insbesondere die Nachwirkung des Nationalsozialismus, die sich auch in der totalitären Praxis der Colonia Dignidad zeigte. Selbstverständlich ist das Klima totalitärer Kontrolle sowie psychischer und physischer Gewalt und der sexuelle Missbrauch zu thematisieren – auch unter Gender-Perspektive. Allein schon die Sprache, die sich in der Colonia Dignidad entwickelt hat, ist sehr aussagekräftig. Extrem wichtig ist es, die enge Verbindung der Sekte zum Pinochet-Regime und insbesondere zur DINA darzustellen, und das nicht nur in den 1970er Jahren, sondern bis zum Ende der Diktatur und darüber hinaus. Hier spielen die Folterungen und Morde an chilenischen Regimegegner*innen eine große Rolle. Auch der Missbrauch an Jugendlichen aus der Umgebung der Colonia muss thematisiert werden, wie überhaupt die Einbindung der Colonia in ihr räumliches und gesellschaftliches Umfeld gezeigt werden muss: So isoliert wie oft behauptet war die Colonia Dignidad gar nicht (allein schon wegen der vielfältigen Geschäftsbeziehungen nach „draußen“). Das bedeutet natürlich auch, dass es viele Mittäter*innen außerhalb gab. In diesem Zusammenhang ist schließlich auch die Rolle der deutschen Botschaft und des Auswärtigen Amtes zu hinterfragen.

MD: Wissen Sie von einem Ort auf dieser Erde, der vergleichbar wäre mit der Villa Baviera? Ihrer Geschichte und ihrer Gegenwart?

JCW: Mit ihrer sehr konkreten Geschichte ist die Colonia Dignidad bzw. Villa Baviera einzigartig, auch wenn es bekanntlich leider sehr viele Orte auf der Welt gibt, an denen andere Regime- und Gesellschaftsverbrechen begangen wurden. So vielschichtig und bis heute geschichtspolitisch umkämpft wie die Colonia Dignidad ist aber kaum ein anderer Ort.

MD: Vielen Dank für den Einblick in Ihre Arbeit und Sichtweisen.

Jens-Christian Wagner beantwortete mir die Fragen via Email. 

Zeitleiste

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(Diese Zeitleiste wird stetig erweitert und beinhaltet bei Weitem nicht alle zu erwähnenden Ereignisse in der Geschichte der Colonia Dignidad. Sollten Sie als Leser*in ein konkretes Ereignis dringend vermissen, schreiben Sie es gern an die Emailadresse info[@]publichistoryblog.com und dann werde ich es gegebenenfalls schneller ergänzen. 

1921 – Paul Schäfer wird in Bonn geboren.

1954 – Paul Schäfer lernt Hugo Baar kennen (Prediger der Evangelisch-Freikirchlichen Gemeinde in Salzgitter-Bad)

1956 – Die Private Sociale Mission e.V. wird in Siegburg gegründet

1960 – Ein Jugendheim wird in Lohmar/Heide wird offiziell eingeweiht

1961 – Gegen Schäfer ermittelt die Staatsanwaltschaft Bonn strafrechtlich wegen sexuellen Kindesmissbrauchs an zwei Kindern  des Heims. Um sich diesen Ermittlungen zu entziehen, flieht er nach Chile. Dort kauft er zusammen mit Hermann Schmidt ein Stück Land im Süden Chiles. Auf diesem Grundstück gründet Schäfer nach chilenischem Privatrecht die “Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad”. In den Jahren 1961/62/63 kamen fast 300 Menschen entweder mit Schiffen oder dem Flugzeug nach.

1966 – Wolfgang Müller (heute Kneese) flieht nach mehreren Versuchen aus der Colonia Dignidad. Seine Berichte sorgen erstmals für die mediale Berichterstattung über die Verhältnisse in der deutschen Gruppe in Chile.

1970 – In Chile wird Salvador Allende demokratisch zum ersten sozialistischen Präsidenten des Landes gewählt. Die Colonia Dignidad unterstützt währenddessen die rechtsextreme Terrororganisation “Patria y Libertad” und hält deren Anführer auf ihrem Gelände versteckt.

1973 – Militärputsch in Chile. Diktator Augusto Pinochet kommt an die Macht und lässt Oppositionelle festnehmen, foltern und ermorden.

1974 – Der chilenische Militärdiktator Augusto Pinochet besucht die Colonia Dignidad.

1975 – Erick Zott und Adriana Borquez werden in Santiago und Talca verhaftet und zur Folter in die Colonia Dignidad gebracht.

1977 – Veröffentlichung der Broschüre “Colonia Dignidad – Deutsches Mustergut in Chile – ein Folterlager der DINA” durch Amnesty International Deutschland und dem STERN. Colonia Dignidad klagt auf Unterlassung der in der Broschüre getroffenen Aussagen. Im selben Jahr berichtet ein ehemaliger Agent des chilenischen Geheimdienstes DINA, dass er in der Colonia Dignidad zum Foltern ausgebildet wurde.

1988 – Colonia Dignidad ändert ihren Namen zu Villa Baviera; “Not- und Interessengemeinschaft der Geschädigten der Colonia Dignidad” gründet sich in Bonn

1996 – Chilenische Eltern werfen Paul Schäfer sexualisierte Gewalt an ihren Kindern vor. Ein Haftbefehl wird gegen Paul Schäfer erlassen. Außerdem werden die Ermittlungen gegen weitere Mitglieder der Colonia Dignidad aufgenommen und die Liste der Verfahren weitet sich aus. Unter anderem wird gegen Schäfer und andere auch wegen Steuerhinterziehung, Urkundenfälschung und Kindesentziehung ermittelt.

1997 – Paul Schäfer flieht nach Argentinien. Es gibt zahlreiche große Durchsuchungen des Geländes durch die chilenische Polizei. Ein Haftbefehl gegen Paul Schäfer wird vom Amtsgericht Siegburg erlassen. Im November des Jahres wird außerdem die Klage der Colonia Dignidad gegen Amnesty International zurückgewiesen, weil die Klägerinnen juristische nicht mehr bestehen.

1998 – Mehrere Führungsmitglieder der Colonia Dignidad werden festgenommen und später gegen Kaution wieder freigelassen.

1999 – Erneute Verhaftungen von Führungsmitgliedern und spätere Freilassungen gegen Kaution.

2005 – Die argentinische Polizei verhaftet Paul Schäfer und fünf weitere Mitglieder der Colonia Dignidad, Schäfer wird anschließend nach Chile ausgeliefert.

2010 – Paul Schäfer stirbt im Gefängnis in Santiago.

2011 – Hartmut Hopp flieht nach Krefeld, um sich der juristischen Verfolgung in Chile zu entziehen.

2016 – Der Spielfilm “Colonia Dignidad – Es gibt kein Zurück” von Florian Gallenberger wird in den deutschen Kinos gezeigt. Im Juli reist Bundespräsident Joachim Gauck nach Chile und besucht die Villa Baviera. Im November reist eine Delegation deutscher Parlamentarier unter der Leitung von Renate Künast in die Villa Baviera.

2017 – Beschlussfassung im Bundestag: “Aufarbeitung der Verbrechen in der Colonia Dignidad” (Bundestagsdrucksache 18/12943); im August beschließt das Landgericht Krefeld, dass das chilenische Urteil gegen Hartmut Hopp (5 Jahre und 1 Tag Gefängnis) in Deutschland umgesetzt werden kann; Hopp legt Beschwerde beim Oberlandesgericht Düsseldorf ein und gewinnt 2018: Die Haftstrafe wird in Deutschland nicht umgesetzt.

Quellen (Auswahl):

  • Dieter Maier, Colonia Dignidad – Auf den Spuren eines deutschen Verbrechens in Chile, Stuttgart 2017.
  • Heike Rittel und Jürgen Karwelat, Lasst uns reden. Frauenprotokolle aus der Colonia Dignidad, Stuttgart 2018, 259-265.
  • Horst Rückert, Das Blendwerk – Vom Folterzentrum der Militärdiktatur zum Ferienort. Die Geschichte der Villa Baviera in Chile, Stuttgart 2017.